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El "caramelito" veloz de la DGT
  11 de Abril de 2013
  El "caramelito" veloz de la DGT

En vísperas de la Semana Santa se ha filtrado el borrador de una modificación del Reglamento General de Circulación proyectada por el gobierno. Lo que más ha llamado la atención a la opinión pública son los cambios propuestos relativos a la velocidad y a muchos se le ha quedado la idea de que el gobierno la va a aumentar.

Sin embargo, si alguien lee la propuesta podrá comprobar que el límite genérico de velocidad en autopistas y autovías no cambia y eso de “los 130 km/h” es una “especie de caramelito” que pretende la distracción sobre el verdadero objetivo de la reforma, que es precisamente lo contrario: reducir los límites de velocidad a 90, 70 y 50 km/h, en el 90% de las carreteras españolas (148.500 kilómetros).

Desde AEA consideramos que estos límites ni son viables, ni son creíbles, ni se utilizan en ningún país de la UE, y lo único que van a generar es confusión entre los usuarios. Pero es que además, tampoco están justificados. Cierto es que en la red de carreteras secundarias se contabilizan el 80% de los accidentes. Sin embargo, se oculta que en diez años los automovilistas hemos venido reduciendo la velocidad media real a la que circulamos por estas vías y hemos pasado de los 90,4 Km/h de 1999 a los 78,8 km/h de 2010.

Y también se oculta que no siempre se cumple la regla que algunos invocan para justificar la reducción de los límites de velocidad en este tipo de vías: menor velocidad, menos accidentes. Los datos son claros: en 2004, cuando se circulaba a una velocidad media de 86,3 km/h se produjeron 8.460 accidentes con víctimas; al año siguiente, la velocidad aumentó 1,1 km/h y los accidentes bajaron a 7.924.

Pero el efecto contrario también se ha producido: en 2006, la velocidad media era de 86,2 km/h y se contabilizaron 7.065 accidentes; un año más tarde la velocidad se redujo a 85,8 km/h y los accidentes aumentaron a 7.544. No obstante, conviene recordar que el exceso de velocidad no está entre las cinco primeras causas de los accidentes con víctimas y, por tanto, es necesario hacer un diagnóstico certero antes de abordar una reforma normativa.

Mario Arnaldo
La tribuna de Viva Sevilla


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