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La Policía desarticula red de concesionarios que manipulaba cuentakilómetros en vehículos de ocasión
  23 de Octubre de 2013
  La Policía desarticula red de concesionarios que manipulaba cuentakilómetros en vehículos de ocasión

Los promotores de la trama llegaban a restar hasta 150.000 kilómetros a vehículos usados para incrementar su valor de mercado. La policía ha confiscado 500.000 euros en efectivo y más de 100 automóviles.

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado una red de seis concesionarios en Gran Canaria que manipulaba los cuentakilómetros de vehículos de ocasión.

Según informó la Jefatura Superior de Policía de Canarias en una nota de prensa, los establecimientos llegaron a defraudar a un centenar de víctimas.

En total han sido once las personas detenidas en la isla, entre ellas los propietarios de los concesionarios, varios empleados y especialistas en la alteración de los cuentakilómetros.

Los promotores de la trama llegaban a restar hasta 150.000 kilómetros a coches usados para incrementar su valor de mercado. La policía ha confiscado 500.000 euros en efectivo y más de 100 automóviles.

La investigación se inició a raíz de la denuncia de una de las víctimas. Al tratar de vender el vehículo que había adquirido en uno de los concesionarios de la red, se dirigió al concesionario oficial del vehículo. Allí fue informado de que el cuentakilómetros que aparentemente marcaba 59.240 kilómetros, en realidad tenía 142.000 kilómetros.

Los agentes detectaron que la manipulación de los cuentakilómetros por parte de esta red podría haber comenzado en 2011. Otro ejemplo fue el de un vehículo que fue adquirido con 232.000 kilómetros y vendido a un particular con 150.000 kilómetros menos, 82.000 kilómetros.

Estas variaciones incrementaban el precio de venta de esos vehículos y llegaron a situar a algunos de los concesionarios implicados como líderes en su sector profesional.

Modus operandi

La táctica consistía en adquirir vehículos principalmente provenientes de renting o alquiler de vehículos a empresas peninsulares y trasladarlos hasta Las Palmas de Gran Canaria.

Una vez en la isla, un experto en mecánica los manipulaba y reducía el kilometraje para después ponerlos a la venta en diferentes concesionarios de localidades como Las Palmas, Arucas o Agüimes.

Los vehículos eran vendidos siempre a un precio inferior al de mercado para los vehículos con kilometraje falso, con lo que lograban absorber mayor cuota de sus competidores.

Así, las víctimas de este fraude no solo sufrían un daño patrimonial al adquirir el vehículo, sino que también se generaba otro daño en su seguridad objetiva.

De esta forma, los coches eran puestos en circulación con unos kilómetros no acordes con el desgaste del motor y otras piezas esenciales, lo que podría dar lugar a averías y entrañar un riesgo para la conducción.