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¿Motos en el carril bus?
  5 de Octubre de 2011
  ¿Motos en el carril bus?

Propuestas de CIU para regular la circulación de los motoristas. El PSC dice ahora que apoyará el proyecto de Trias si el estudio encargado al RACC avala la idea. Defensores del transporte público sostienen que los viales son demasiado estrechos y peligrosos

Xavier Trias lleva 10 años defendiendo que las motos puedan circular por el carril bus-taxi. CiU incluía la medida en el programa electoral que le hizo ganar la alcaldía el 22 de mayo, pero ahora, ya más en frío, con el compromiso de decidir de verdad y no solo de opinar desde la oposición, el alcalde se encuentra con que la propuesta requiere matices que amansen a los enemigos de la cosa. Los defensores del transporte público, por ejemplo, lo consideran peligroso, contraproducente y poco apropiado para las características de la ciudad. «En algunos carriles incluso sobra el taxi», afirman. Los nacionalistas cuentan con el apoyo del PP, aval suficiente para modificar la ordenanza, y la inesperada mano tendida del PSC, que ha pasado del no rotundo -ahí están sus 32 años de gobierno en los que nunca se lo planteó- a un sorprendente «ya veremos» pendiente de un estudio del RACC que avale o tumbe el plan.

El debate parte de una premisa importante: las motos, aunque no esté permitido, ya usan el vial destinado a los autobuses y los taxis. Lo hacen al margen de la ley, pero la sensación entre los motoristas es de cierta manga ancha por parte de la Guardia Urbana. ¿Es así? Sí y no. Entre el 1 de enero y el 15 de septiembre, la policía local impuso 1.981 multas por circular por este corredor protegido, 192 más que en todo el año anterior. Pueden parecer muchas, son casi ocho al día, pero deténganse ante cualquiera de estos carriles y dediquen solo cinco minutos a contar cuántas motos lo usan. Son muchas, casi todas, de hecho.

NI SEGURO NI ÁGIL 
Ricard Riol, presidente de la asociación Promoción del Transporte Público, advierte «serias contradicciones» en el proyecto. En primer lugar, el objetivo. Si se trata de dotar de mayor seguridad al motorista, no entiende cómo se le hace lidiar con los hercúleos vehículos de TMB. Luego está la raquítica velocidad comercial del bus, que no supera los 12 kilómetros por hora «y no parece que vaya a ganar agilidad añadiendo elementos» a sus dominios. Apunta también, no obstante los problemas derivados del «deficiente diseño» de estos viales, el 64% de los cuales, según un estudio de TMB del 2008, no alcanzan la anchura recomendada de 3,20 metros.

En el otro extremo ideológico se sitúa José Tadeo, representante en Catalunya de la asociación Mutua Motera. Sostiene que el carril bus-taxi es «más seguro porque tiene mucho menos tráfico que el resto», y asegura que la afectación sobre el transporte público será «mínima dado que la agilidad con que se mueve la moto permite que no estorbe». Tadeo admite que la cuestión «requiere de un análisis en profundidad», actuar «de manera ordenada» y estudiar «bien los pros y los contras».

«PERMISIVIDAD SIN LEGISLAR»
De eso parece que se encargará el RACC, decisión que no gusta a los defensores del transporte público, que temen que el automóvil club barra a favor de las dos ruedas. Si se echa un ojo a la hemeroteca, la postura de este reputado organismo ha sido de una neutralidad impoluta. Su veterano presidente, Sebastià Salvadó, aseguraba a este diario en julio del 2010 que usar el carril bus «da seguridad al piloto y libertad a los coches», y defendía que el mejor contexto es «no legislar» y mantener «la situación actual de permisividad». En el mismo sentido se pronunciaba el pasado julio Lluís Puerto, responsable de seguridad vial del RACC, con la idea de preservar la situación de «cierta vista gorda» y de «acuerdo tácito que permite a las motos usar estos viales a pesar del veto de la ordenanza».

En toda esta disyuntiva, sorprende sobremanera la nueva postura del PSC. La razón no es otra que el cambio de concejal encargado de los temas de Movilidad. La cartera está ahora en manos de David Escudé, motorista habitual, que sustituye a Francesc Narváez, histórico edil del ramo que siempre se negó a estudiar la medida por las mismas razones que aduce Riol. «Oponernos a algo que hace todo el mundo es complicado. El uso es muy intensivo, es mejor regularlo. Nuestra postura es quedarnos a la espera del informe y trabajar con todos los implicados para alcanzar un consenso».

Con la mano tendida del PSC, el plácet del PP y la predisposición de CiU, todo hace pensar que Barcelona, como ya hace Madrid, aunque con muchas menos motos, tendrá pronto carril bus-taxi-moto.


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