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Guardarraíles y motos: Me quieren, no me quieren…
  7 de Diciembre de 2011
  Guardarraíles y motos: Me quieren, no me quieren…

En este reportaje te traemos uno de los temas más controvertidos en el mundo de las dos rueda y que necesita una solución lo más eficaz y urgente posible.

Tras la guerra abierta declarada desde hace ya años por todos los usuarios de moto contra los protectores pensados y diseñados para los coches, los fabricantes de estos “diabólicos” artefactos han desarrollado barreras protectoras que sean lo más respetuosas posible con los motoristas, si es que se puede decir así.

Desde que se aprobó la norma UNE 135900 el año 2005, por la que las barreras metálicas de seguridad de las carreteras españolas deberían cumplir unos requisitos mínimos que aseguren su efectividad ante un eventual accidente, muchas han sido las propuestas que se han puesto sobre el papel. Sin embargo, parece ser que la más idónea para el motorista, si tiene la mala suerte de caer e impactar con la bionda, es la que dispone de una placa lisa en su parte de abajo que además, amortigüe el golpe y evite que los miembros del motorista se puedan colar por debajo de la placa e impactar contra la viga que soporta la estructura, evitando el consiguiente mal para el piloto.

Referente europeo en España

Para conocer un poco más sobre las pruebas que estas barreras de protección pasan antes de ser homologadas, nos desplazamos hasta las instalaciones de la Fundación Cidaut en Mojados (Valladolid), uno de los centros más avanzados a nivel europeo en este segmento. Allí pudimos comprobar cómo se realizan los ensayos para la homologación de las barreras y sacamos interesantes conclusiones al respecto.

Las biondas están homologadas para impactos de coche, pero si se les añade cualquier elemento para protección de motos u otros vehículos, deben volver a pasar todas las homologaciones para comprobar que responde a las exigencias mínimas solicitadas para la normativa específica. En alguna ocasión, la instalación de elementos protectores para motoristas, provocaban que los coches salieran catapultados por encima de la barrera…

En la prueba de impacto del motorista contra la barrera, se lanza un “voluntario”, que casi siempre es el mismo, un dummy que no se queja y que va lleno de sensores para medir los daños del impacto. Asimismo, varias cámaras de alta velocidad graban todo el proceso para ir analizando al milisegundo todos los efectos de este impacto. Lo “mejor” que puede suceder en un impacto contra una de estas barreras, es que el sujeto pierda la menos velocidad posible. Ello implica que la posible lesión se minimice al reducir la disminución de las fuerzas G en poco tiempo.

Mejor cascos sin salientes

Si entra en colisión a 60 km/h, lo más deseable sería que saliera despedido a 59 km/h, pero en la mayoría de los casos no es así. La mejor solución es incluir una placa lisa, ya que hace que no se enganche con nada y provoque lesiones por desgarros. A su vez, el casco conviene que sea totalmente liso, porque cualquier elemento externo que  sobresalga puede provocar una lesión cervical de graves consecuencias. De hecho, Cidaut, al realizar este tipo de pruebas, se decidió a diseñar un protector de cuello, el Moveo, que está teniendo una excelente aceptación en todo el mundo como elemento de protección cervical para motoristas.

Vista la evolución que han sufrido los guardarraíles a mejor y más seguros, podríamos calificarlos de amigos, pero sin derecho a roce. Están porque tienen que estar, pero que se mantengan alejados de nosotros. Guardarraíles, ¿amigos o enemigos?